La tarea de Engels en el “Anti-Düring”

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Nota introductòria

Víctor Ríos
El llibre de Friedrich Engels Anti-Düring. La subversió de la ciència pel senyor Eugen Dühring, traduït al castellà i prologat per Manuel Sacristán va ser publicat per l’editorial Grijalbo a Mèxic amb una primera edició de 4.000 exemplars el setembre de 1964 i una segona de 3.000 exemplars el febrer de 1968. Malgrat la persistència de la censura  franquista d’aquells temps, el llibre es trobava en algunes llibreries del país i va tenir una difusió significativa entre el món universitari i la militància d’esquerres a Catalunya. 
El pròleg de Manuel Sacristán, La tasca d’Engels a l’Anti-Dühring, es va convertir molt ràpidament  en un text de referència primordial que va tenir una àmplia repercussió en els ambients marxistes catalans i espanyols de l’època. Es tractava d’una excel·lent i molt sintètica contribució al coneixement de les bases del pensament marxista i a les aportacions de Friedrich Engels en la conformació d’aquest pensament, exposada en cinc apartats: Per què va ser escrit l’Anti-Dühring, Què és una concepció del món, La concepció marxista del món, La presentació de la dialèctica marxista a l’Anti-Düring i La qüestió del “engelsisme”.
Amb aquest pròleg, reproduït aquí íntegrament, els lectors podran constatar tant el rigor expositiu i conceptual de Manuel Sacristán en explicar en què consisteix una concepció –i una concepció marxista- del món, com la seva consideració del paper de F. Engels. Tres anys abans d’escriure aquest pròleg, en un text publicat el 1961 al núm. 2 de la revista teòrica del PSUC, Horitzons, Sacristán ja havia deixat clara la seva inequívoca “adscripció engelsiana” en una nota a peu de pàgina: “A l’escolàstic que després de laboriosa recerca aconsegueixi  trobar en Engels alguna frase que sembli dir el mateix que diu Tresmontant que són tesis del marxisme —i tal com aquest el formula— hom li contestarà:  1r: que Engels no fou un Pare de l’Església, sinó, amb Marx i Lenin, un dels tres grans pensadors en els quals el proletariat —i la humanitat ensems— atenyé la consciència del seu ésser; 2n: que Engels va morir el 1895; i 3r: que el qui escriu aquestes notes té sobre Engels el tan decisiu com poc meritori avantatge d’ésser un engelsià viu.” (M. Castellà –pseudònim de M. Sacristán-. Tres notes sobre l’aliança impia. Horitzons núm. 2, primer trimestre de 1961, pàgs. 14-23. El text de la nota transcrita es troba a la pàg. 18). 

La tarea de Engels en el “Anti-Düring”

Manuel Sacristán Luzón, pròleg a la seva traducció Anti-Dühring. La subversión de la ciencia por el señor Eugene Dühring, Editorial Grijalbo, Mèxic, 1964.
Por qué fue escrito el Anti-Dühring
El 3 de enero de 1877, Vorwärts (Adelante), el órgano del partido socialdemócrata alemán, empezó a publicar una serie de artículos de Engels bajo el título general “La subversión de la filosofía por el señor Dühring”. La serie terminó con el artículo del 13 de mayo del mismo año. Pero ya el 27 de julio aparecía el primer artículo de una nueva serie titulada “La subversión de la economía por el señor Dühring”. Una parte de esta serie -el capítulo X de la segunda sección del libro- es obra de Marx. El último de estos artículos apareció en el Vorwärts el 30 de diciembre de 1877. Por último, una tercera serie comenzó a publicarse el 5 de mayo de 1878 para concluirse el 7 de julio del mismo año. Título general de esta última serie era “La subversión del socialismo por el señor Dühring”. En la edición como libro (tres ediciones en vida de Engels; 1878, 1886, 1894), las tres series de artículos aparecen como tres secciones. El título del libro -La subversión de la ciencia por el señor Dühring-, igual que los de las series de artículos, parodian el de un libro de Dühring sobre el economista Carey.
Eugen Dühring era un Privatdozent de la Universidad de Berlín, que en 1868 había publicado una reseña del primer volumen de El Capital de Marx. Dühring hizo poco después una profesión de socialismo y empezó a ejercer cierta influencia en el partido socialdemócrata alemán. La influencia de Dühring pareció muy negativa a Liebknecht, a Marx y a Engels. El primero, desde Alemania, urgió de Engels una toma de posición respecto de Dühring. Engels consultó con Marx, y éste contestó que la toma de posición no podía tener lugar sino “criticando sin ningún miramiento a Dühring” (carta a Engels del 25-V-1876). En la misma carta, por otra parte, Marx recuerda que los escritos de Dühring carecen en sí mismos de importancia, hasta el punto de que una crítica de ellos sería “un trabajo demasiado subalterno”. Marx ve el peligro, poco importante, de Dühring en la satisfacción que suscita entre los “artesanos”, como dice Marx -es decir, entre los triviales escritores socialistas sin preparación científica-, la lisonjera acogida que les dispensa Dühring y que ellos tienen por fuerza que comparar con la severidad con que Marx ha tratado siempre a los semicultos sin espíritu científico.
Efectivamente era Dühring muy poca cosa. Ni hoy ni en tiempos de la segunda edición del libro de Engels queda ya nada de la obra del retórico pedagogo berlinés que parece haber tenido el destino de darse siempre de cabezadas con grandes figuras científicas, como Marx y el físico Helmholtz. Por la nulidad científica de Dühring se asombró al principio el mismo Engels del éxito de su libro contra aquél. Pero pronto comprendió la causa del éxito del Anti-Dühring: este libro era la primera exposición de conjunto de la concepción comunista del mundo iniciada por Marx. No se debe, sin duda, perder de vista que una exposición temáticamente tan amplia como el Anti-Dühring no puede ser, dado que apenas rebasa las 300 páginas en octavo, sino un manual de divulgación. Pero a pesar de eso -o quizá precisamente por eso- su importancia fue grande para todo el movimiento obrero.
El Anti-Dühring ha sido, pues, escrito con una inmediata motivación política y polémica contra un oscuro confusionario hoy olvidado. Pero en el curso de su trabajo Engels se ha visto llevado a polemizar también con la corriente ideológica, quizá siempre presente en el socialismo, que Dühring representó brevemente en su tiempo. Desde el punto de vista de la historia del socialismo, Dühring representa, en efecto, pese a su petulante desprecio de los socialistas utópicos, una vuelta a la fundamentación utópica e idealista del movimiento obrero. Pues toda la teoría socialista se basa, según Dühring, en categorías morales abstractas, como la Justicia, la Igualdad, la recusación de la “propiedad violenta”, etc. Mientras polemiza con Dühring, Engels va exponiendo, por necesidad de la argumentación, los fundamentos de lo que suele llamarse “socialismo científico”, esto es, de un socialismo que ve su fundamento en la realidad histórica, en la vida real humana, y no en la mera voluntad moralmente cualificada.

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