“El govern de López Obrador fa canvis i el vell règim s’hi oposa” – Entrevista a Daniela González López

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Ricard Ribera Llorens

Avui parlem amb Daniela González López, una activista mexicana, d’Oaxaca, que lidera l’Observatori dels Drets Humans dels Pobles. Amb ella fem un repàs a la tasca del mateix Observatori, analitzem el canvi d’Administració als Estats Units, repassem el govern de López Obrador a Mèxic i el conjunt de la realitat llatinoamericana en el context de pandèmia.

¿Qué es el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos?

El Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos nace en la ciudad de Oaxaca, México, los días 13 y 14 de junio de 2016. Surge como una iniciativa de organizaciones populares de diferentes territorios, para vigilar, documentar, analizar, difundir, exigir y promover el ejercicio de los derechos humanos de los pueblos, la democracia participativa y la justicia, en los ámbitos local, nacional e internacional, en una perspectiva activa de construcción y profundización de la resistencia, la rebelión y de la conformación progresiva y el fortalecimiento del poder popular.

Impulsa la comprensión de los derechos humanos como conquistas de los pueblos y no dádivas de los detentores del poder político en turno ni de los centros de poder corporativo internacional. 

¿Qué tipo de trabajo hace el Observatorio? ¿Con qué planteamiento?

Reconoce la interdependencia de la especie humana y entre los seres humanos y la naturaleza. Esta condición hace al ser humano, al mismo tiempo, sujeto autónomo y miembro de un pueblo que lo antecede. La conciencia de pertenencia a ese pueblo, proporciona identidad y permite hacer referencia a los derechos humanos en un sentido colectivo, para todas y todos, lo que obliga al reconocimiento de la diversidad de seres, culturas y saberes.

Construye una democracia participativa basada en el reconocimiento mutuo y el respeto a las diferencias, incluida la diversidad sexual, con una articulación profunda entre solidaridad, autonomía, justicia e igualdad entre pueblos y entre hombres y mujeres. La democracia se sustenta en las asambleas de los pueblos, practicada de manera directa, horizontal y colectiva, para construir una nueva representatividad e institucionalidad estatal, que supere el clientelismo, el corporativismo, los votos comprados de la falsa democracia representativa.

Propicia la lucha por los bienes comunes y colectivos, en una relación con la naturaleza que implica respeto y cuidado del territorio, con base en el ejemplo de las culturas originarias y la creación artística y el patrimonio tangible e intangible. Desde una comprensión de los derechos de la naturaleza y de la interdependencia de los derechos humanos, es posible construir un nuevo proyecto civilizatorio que supere los desastres generados por el capitalismo contemporáneo.

Impulsa una justicia que afronte la corrupción estructural y la impunidad; garantice la verdad, la sanción a los responsables, la reparación integral a las víctimas y la no repetición, para lo cual el Observatorio, desde los pueblos y con los pueblos, realiza un monitoreo minucioso de todo tipo de violaciones a sus derechos humanos colectivos. Al mismo tiempo, construir una justicia que, en la perspectiva de los derechos interdependientes y del derecho a crear derechos, apunte a la vivencia plena de la igual dignidad de las personas y de los pueblos, como referente de la equidad, el reconocimiento de las diferencias humanas y el buen vivir.

También fomenta la formación de observadores de derechos humanos provenientes de los pueblos y las comunidades, como estrategia de multiplicación y consolidación del Observatorio. El Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos es un instrumento de realización de la solidaridad, la autonomía, la igualdad, la justicia y la paz. 

Para acabar de hacernos una idea, ¿quién compone el Observatorio? ¿En qué países estáis presentes?

Lo integramos personas, organizaciones populares y de derechos humanos de dieciséis países del mundo: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile-Wallmapu – Territorio Mapuche, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, México, Palestina, Panamá, Perú, Suiza, Uruguay y Venezuela.  Contamos con personalidades como el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, la exsenadora colombiana Piedad Esneda Córdoba Ruiz o el estadounidense James Patrick Jordan, Coordinador Nacional de la Alianza por la Justicia Global. También vuestro compañero Ricard Sánchez Andrés. 

Desde vuestra perspectiva, que conocéis muy bien la realidad latinoamericana, ¿habéis notado un aumento de las agresiones imperialistas durante estos años de mandato de Donald Trump? ¿Cuáles han sido los principales problemas a los que habéis tenido que hacer frente?

La política militarista y de guerra que han venido imponiendo los Estados Unidos y uno de sus principales aliados Israel, muestran el establecimiento de un modelo intervencionista que representa un gran peligro para los pueblos del mundo. Que se agudizó más desde la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, quien destinó millones de dólares para seguir imponiendo el modelo militarista, reflejándose directamente en América Latina y el Caribe, tal como lo expresamos en la Declaración de nuestra 3ra Asamblea de Coordinación Internacional Virtual del Observatorio realizada el pasado diciembre.

En nuestro Continente, la guerra contra los acuerdos de Paz en Colombia; el golpe de Estado en Bolivia; los golpes desde la corrupción en Perú; los inhumanos bloqueos contra Cuba y Venezuela; en el Wallmapu territorio Mapuche, a diario se vive la violencia racista, por parte del Estado chileno, que además mantiene injustamente prisioneros a los hermanos mapuche; la brutal represión y violaciones de los derechos humanos en Chile por parte de los herederos de la más brutal dictadura que haya existido en nuestro Continente; en Guatemala y Honduras los gobiernos de corte policiaco – militar serviles a los EU, que imponen planes neoliberales de muerte, que amenazan la vida y los territorios de nuestras hermanas y hermanos centroamericanos; en Brasil donde Jair Bolsonaro  ha asesinado y perseguido a lideresas y líderes sociales, además de no contar con una política de salud adecuada, para hacer frente a la pandemia, provocando miles de muertes en todo Brasil; la guerra paramilitar y mercenaria, escondida tras el narcotráfico, en Colombia y México son producto del colonialismo, el racismo, el patriarcado y el imperialismo, que siguen vivos en pleno siglo XXI.

Estados Unidos, por sus necesidades de mercado, de fuerza de trabajo barata, de materias primas -cada vez más escasas-, especialmente las energéticas, pone en operación siempre su complejo industrial militar y demuestra su decisión de aplastar pueblos, de despojar territorios, de encarcelar, secuestrar o asesinar, sin mediación o fórmula de juicio. Perpetra toda clase de atropellos, de crímenes de lesa humanidad.

En su asedio el imperialismo intenta desestabilizar los países progresistas de América Latina y el Caribe. Habrá continuidad de estas políticas con Joe Biden. Hay detrás toda una maquinaria burocrática empresarial, política, académica y militar.

¿Esperáis algún cambio importante con Joe Biden en la Casa Blanca?

Considero que los Estados Unidos como imperio se manejan con una visión estratégica con un esquema bien definido y claro, que tiene que ver con la imposición de su modelo militarista de intervención, que significa guerra, ocupación, despojo, saqueo y destrucción. Es decir, el personaje que llegue a la Presidencia puede ser otro, pero su accionar, será el mismo. En este caso Biden, retomará el camino que obligadamente dejó Trump, tal vez con nuevos matices y formas, pero que de igual manera impactará negativamente en los pueblos del mundo. 

Por eso creo que es muy importante que se consolide un movimiento popular, civil y pacífico en los EEUU, y desde todas las regiones del mundo, nos unamos en una lucha internacionalista solidaria, para fortalecernos, que sea el inicio de la caída del imperio, lo cual no será nada fácil, pero no imposible, por lo cual, hay que seguir avanzando en los procesos democráticos en cada uno de nuestros países, que garanticen el triunfo de nuestras resistencias. Como dice nuestro compañero James: ¡Derribémoslo y liberemos este mundo!

En tu caso, que conoces la realidad de México, tu país, recientemente se han cumplido dos años de la victoria de Andrés Manuel López Obrador, que ganó las elecciones después de un período de violencia hacia la izquierda. ¿Cuál fue la alianza política y social que llevó a AMLO y a la izquierda al gobierno?

Fue la construcción de una gran alianza histórico-popular, con la participación de organizaciones sociales de izquierda de todo el país, en unidad con el gran movimiento civil y pacífico encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que desde el año 2006 se empezó a gestar a partir  del fraude que comente la derecha mexicana, misma que impone a Felipe Calderón (FECAL) como Presidente de México. Así participamos con miles de personas en el plantón histórico en la calzada de Reforma en la ciudad de México, durante 47 días, en repudio a su gobierno ilegítimo. Más adelante se creó la Convención  Nacional  Democrática (CND),  se  nombró el   “gobierno legítimo” y se organizó  el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, la Economía  y  la   Soberanía  Nacional para hacer contrapeso al gobierno de Calderón, el cual fue el antecedente para la   conformación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), hoy partido político.

La base de apoyo propia de López Obrador y la participación decidida de las organizaciones populares de izquierda en México, generamos un movimiento social construido desde 2006, con el cual se presentó como aspirante a la Presidencia de la República en 2012. Esta aspiración para contender por segunda vez como candidato a la Presidencia también sería respaldada por los tres partidos que lo apoyaron en 2006.

El 1 de julio de 2012 nuevamente se da un escandaloso fraude, debido a la compra de millones de votos y el rebase del tope de campaña por parte del candidato del PRI-PVEM Enrique Peña Nieto. A pesar de lo cual, seguimos organizando, concientizando y movilizando, así logramos el 9 de julio de 2014, el registro de MORENA como partido político nacional, el cual tendría efectos constitutivos a partir del 1 de agosto de 2014.

Sin embargo, desde el 2006 hasta el 2018, seguimos trabajando en todo el país, visitando “casa por casa”, para hablar con la gente de que no teníamos dinero, ni dádivas que ofrecerles, aunado con las permanentes giras de trabajo de AMLO, hablando con los pueblos más pobres de todo el territorio nacional, lo cual se tradujo, en una gran victoria popular-legítima que se vio cristalizada en el triunfo contundente del 1 de julio de 2018 con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México. 

¿Cómo valoras estos dos años de gobierno? 

En México el 1 de julio de 2018 vivimos una elección histórica de grandes proporciones, la movilización masiva y pacífica  del pueblo al ir a las urnas, fue una gran victoria en contra de un viejo régimen que nos había impuesto gobiernos de derecha desde principios del siglo XX. Después de la Revolución Mexicana el viejo régimen se organizó y dominó por muchas décadas.

Tampoco es una revolución, ya que continúa la estructura del estado, el poder militar, el poder de los medios, la burocracia del estado que toma decisiones todos los días. Sin embargo, con las elecciones logramos abrir la posibilidad de un cambio profundo.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador – AMLO hace cambios y el viejo régimen se opone. Vivimos un momento de incertidumbre en donde hay situaciones de avances y retrocesos, el viejo régimen está vivo aunque acorralado, debilitado, pero de ninguna manera está acabado. Las circunstancias internacionales que impone el modelo neoliberal, que es una variante perversa del capitalismo, se ha apropiado de la vida de la gente, se ha adueñado de los recursos naturales del mundo para mantener una hegemonía de largo plazo.

¿A qué retos se enfrenta López Obrador y la izquierda mexicana?

En México estamos ante una situación muy compleja con un gobierno nacionalista. Vamos a seguir abriendo caminos para derrotar a un régimen que aún está muy fuerte, aliado a los peores intereses, usando todos los recursos a su alcance para convencer, usando la extorsión, el crimen, la represión, es capaz de todo, ya lo conocemos, lo hemos tenido durante un siglo, abrimos una posibilidad eso sí, y para los que queremos un cambio, tenemos que seguir trabajando todos los días para crear una conciencia de cambio verdadero en el pueblo.

Sería un grave error destruir o derrocar al gobierno actual en las condiciones de fuerza real que tenemos, implicaría volver al viejo régimen de la manera como siempre había operado, no hay que ser ingenuos en los análisis de coyuntura, hay que ver la realidad y entonces hay que estar hablando con los 30 millones que votamos por AMLO y convencerlos de que hay que hacer un cambio más profundo, ese es nuestro trabajo, porque el radicalismo que muestran algunos sectores no conduce a posibilidades de cambio, quizá puede ser en términos teóricos, pero se tendría que discutir, pero en la práctica no es posible, porque la correlación de fuerza de los que queremos el cambio, no es la adecuada para conseguir las transformaciones que necesitamos. Además necesitamos avanzar en una profunda y verdadera unidad de las izquierdas, para confluir en un gran referente real que aglutine todos los elementos necesarios para seguir fortaleciendo nuestras luchas y resistencias.

Es así como en México hay una lucha muy fuerte por estas cuestiones, vivimos una circunstancia muy compleja, inédita, pero interesante porque abrimos la puerta de la vía electoral para las transformaciones de fondo, nos toca fortalecer este camino, ampliarlo. Abrir nuestras alamedas como decía Salvador Allende, para que por esas avenidas, transite una transformación de fondo, mediante un proceso de acumulación de fuerzas. Las condiciones están dadas, pero nos falta construir las posibilidades reales para el cambio y en eso estamos.  

Volviendo a la visión continental, los últimos meses se han producido victorias destacadas para los pueblos: el chavismo en Venezuela, el MAS en Bolivia o el plebiscito sobre la constitución en Chile… ¿Se está abriendo un nuevo ciclo para los pueblos latinoamericanos?

Sin duda alguna en América Latina se están dando grandes luchas populares, expresadas en movilizaciones masivas con exigencias políticas, que son una esperanza y guía, para seguir avanzando en nuestros procesos de liberación, son ejemplo de coraje, resistencia y dignidad. Que nos permiten seguir caminando con el sueño de la construcción de la Patria Grande para todas y todos sobre la base del respeto de nuestra soberanía y autodeterminación como pueblos, en donde el poder popular y el buen vivir sea el camino para que logremos construir un mudo con justicia, igualdad, libertad y paz. 

Cambiando de tema, el último año está siendo marcado por la pandemia del coronavirus ¿cómo están sufriendo en América Latina la covid-19? Tantos años de políticas neoliberales, ¿permiten hacer frente a un grave problema como este?

Esta pandemia pone en evidencia que el modelo de desarrollo capitalista está equivocado, al basarse en la explotación sin precedentes de la madre tierra, contaminación de aguas, de minería sin control, agricultura industrial con un uso intensivo de pesticidas que están desequilibrando nuestras relaciones con la naturaleza.

Los gobiernos de derecha ante la contingencia, son incapaces de responder con efectividad, exhibiendo una profunda desigualdad política, económica y social. Perversamente el neoliberalismo fundó el desarrollo de su proyecto económico, en el debilitamiento de los estados nacionales, declarándolos corruptos e ineficientes para regular la sociedad, en consecuencia, gran parte de los pueblos y comunidades del mundo cayeron en un abismo de carencias, en tanto enriqueció aún más a los que se sienten amos del mundo, asesinando a miles durante la pandemia. 

El deterioro de la economía mundial, como consecuencia de la pandemia, lo pagaremos como siempre los pueblos del mundo, y desde luego los de América Latina. Las estrategias de recuperación económica de la ultraderecha mundial, arrojará a millones de personas al desempleo y a las calles con protestas cada vez más convulsas. Mientras tanto la ultraderecha mundial, se revuelve en sus incalculables posibilidades de renacer, ante una pandemia que les facilita las ganancias especulando con la salud, con los medios de  comunicación, con estados de sitio, toques de queda aplicados según las circunstancias de cada país.

¿Cuál es la realidad de los pueblos indígenas ante el Coronavirus?

El neoliberalismo desmanteló al sector salud poniendo en riesgo a las poblaciones y a los mismos trabajadores de salud, ante los contagios, pues no contaron con los equipos de protección y de infraestructura que les permitieran brindar una atención adecuada, a los pacientes contagiados; pues la mayoría de los servicios públicos de salud fueron privatizados.

El comercio artesanal y ambulante de las comunidades indígenas fue cancelado durante la pandemia, única alternativa de sobrevivencia familiar segura, fueron violentados todos sus derechos cuando les robaron sus productos, les cobraron multas y hasta los encarcelaron.

Los proyectos de muerte siguen avanzando en nuestros pueblos, para imponer a sangre y fuego el despojo de territorios, saqueo de recursos naturales, acompañado de los asesinatos contra ambientalistas y defensores de derechos humanos. 

Las organizaciones sociales reconocemos que la forma de vida y filosofía de nuestros pueblos indígenas en Oaxaca, nos ha permitido resistir las agresiones coloniales como son: la organización comunitaria, la toma de decisiones colectivas en asambleas comunitarias, el tequio, la gueza, el trueque, la mano vuelta y la gozona que consisten en la ayuda mutua o la solidaridad entre la comunidad y entre pueblos. 

Hoy más que nunca los pueblos indígenas debemos continuar resistiendo retomando nuestros, valores éticos y culturales ancestrales, exigiendo el respeto a nuestra autodeterminación para detener las nuevas pandemias. Ante el COVID19, enfermedad del capitalismo, planteamos, entre muchas otras cosas, formar consejos de salud comunitaria de los pueblos, para que asuman territorialmente la seguridad social y sanitaria de nuestras comunidades, localidades y rancherías.Formar consejos indígenas de mujeres por la salud de nuestras abuelas, abuelos, niñas y niños y por la vida comunitaria. Y plantearnos una nueva economía y nueva cultura, recuperando nuestra historia y nuestra identidad colectiva.

En este sentido, Cuba y sus brigadas médicas han demostrado de nuevo ser un referente en lo que se refiere a sanidad y solidaridad, prestando servicio en países como México o Nicaragua, pero también en África o incluso Italia. ¿Qué supone esto para los pueblos latinoamericanos y las relaciones internacionales en general?

El internacionalismo de Cuba en tiempos de pandemia, demostrado en el compromiso ético de las y los profesionales de la salud, es un regalo de amor, humanidad y solidaridad para los pueblos del mundo, por eso desde el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos rechazamos enérgicamente la imposición de Donald Trump (antes de su salida), de volver a incluir a Cuba en la lista de “Estados patrocinadores de terrorismo” y de intensificar el bloqueo criminal y genocida que por más de 60 años le han impuesto. Es inadmisible que Trump haya actuado así, cuando en el mundo dictó sanciones, intervenciones, promovió el racismo, fascismo y en su propio país, organizó un golpe el pasado 6 de enero de 2021, con el asalto de sus partidarios al Capitolio. 

Nuestra solidaridad absoluta para el digno pueblo y gobierno de Cuba encabezado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

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